Editoriales demandan a Google por entrenamiento de IA Gemini, calificándolo como una de las mayores violaciones de derechos de autor de la historia
Hachette, Cengage y Elsevier aseguran que Google utilizó millones de libros protegidos por derechos de autor sin autorización para construir su IA Gemini. Una demanda federal presentada en Nueva York podría redefinir cómo las empresas de IA recopilan datos de entrenamiento.

Puntos clave
- Tres editoriales importantes y el autor de éxitos de ventas Scott Turow presentaron una demanda federal contra Google en Nueva York.
- Los demandantes son Hachette Book Group, Cengage Learning y Elsevier, que abarcan la edición de ficción, educativa y académica.
- La demanda acusa a Google de utilizar millones de libros protegidos por derechos de autor sin permiso para entrenar Gemini, su familia de modelos de IA.
- Los demandantes lo describen como "una de las infracciones más prolíficas de materiales protegidos por derechos de autor en la historia".
- El caso se suma a una ola creciente de litigios por derechos de autor dirigidos contra grandes empresas de IA sobre cómo construyen sus sistemas.
Tres editoriales importantes y un reconocido novelista estadounidense están llevando a Google ante los tribunales federales, acusando al gigante tecnológico de robar millones de libros para enseñar a su inteligencia artificial cómo escribir, razonar y responder preguntas.
Hachette Book Group, Cengage Learning y Elsevier presentaron la demanda en Nueva York junto con el autor Scott Turow, quien ha vendido millones de novelas de suspenso legal. El caso, informado primero por The Guardian, apunta a Gemini de Google, la familia de modelos de lenguaje grandes de la empresa, la tecnología detrás de asistentes de IA como la función de búsqueda AI Overview de Google y su chatbot.
Las editoriales alegan que Google copió sus libros a gran escala y los alimentó al proceso de entrenamiento de Gemini, la etapa en la que un sistema de IA lee enormes cantidades de texto para aprender patrones del lenguaje. El entrenamiento con libros es especialmente valioso porque los libros contienen argumentos largos y cuidadosamente construidos y prosa, cualidades que ayudan a una IA a responder de manera coherente.
Ninguna de esas copias fue autorizada, según las editoriales.
"Una de las infracciones más prolíficas de materiales protegidos por derechos de autor en la historia" es la frase utilizada en la demanda. Es una afirmación sorprendente, pero se ajusta a un patrón. OpenAI, Meta y otros desarrolladores de IA enfrentan demandas similares de autores, organizaciones de noticias y otros titulares de derechos que argumentan que su trabajo fue tomado sin consentimiento ni compensación.
¿Qué significa esto para las personas que leen o compran libros?
Por ahora, nada cambia en tu estantería o en tu lector electrónico. Este es un litigio civil sobre cómo Google construyó su tecnología, no un retiro de productos. Pero el resultado podría importar mucho en el futuro.
Si los tribunales deciden que las empresas de IA deben obtener licencias de los libros en los que entrenan, las editoriales y autores obtienen un nuevo flujo de ingresos. Los precios de los productos de IA podrían aumentar para cubrir esos costos, o las empresas podrían entrenar con conjuntos de datos más pequeños y licenciados, lo que podría afectar la capacidad de la próxima generación de herramientas de IA.
Las tres editoriales juntas cubren una amplia gama de lectura y aprendizaje. Hachette publica ficción y no ficción popular. Cengage se enfoca en libros de texto educativos utilizados en escuelas y universidades. Elsevier publica revistas de investigación científica y médica. La amplitud de esa coalición señala que la demanda no es una queja especializada de una esquina de la edición.
Google aún no ha presentado una respuesta pública a la demanda. La empresa ha argumentado previamente, en otros casos de derechos de autor, que el entrenamiento de IA en texto disponible públicamente se ajusta al "uso justo", una doctrina legal que permite el uso limitado de material protegido por derechos de autor sin permiso bajo ciertas condiciones.
Los tribunales federales aún no han resuelto la cuestión de manera definitiva. Esto hace que este caso, y otros similares, sean dignos de seguimiento cuidadoso.



