Australia: el Primer Ministro se compromete a proteger a los artistas del robo de derechos de autor por IA y limita los centros de datos
Anthony Albanese ha prometido que los escritores, músicos y artistas mantendrán el control de su trabajo y serán pagados cuando las empresas de IA lo utilicen. Nuevas normas también regularán dónde se pueden construir gigantescos centros de datos y cuánta energía consumen.

Puntos clave
- El Primer Ministro australiano Anthony Albanese calificó de "robo" si las empresas de IA utilizaban trabajo creativo sin permiso ni pago, según informó The Guardian.
- El gobierno federal australiano establecerá nuevas normas sobre dónde se pueden construir centros de datos, impidiéndoles que compitan con la vivienda por el terreno.
- Las nuevas regulaciones limitarán el consumo de energía y agua de los centros de datos para evitar que estas instalaciones eleven los precios de electricidad para los consumidores ordinarios.
- El gobierno está estableciendo una oficina de IA dedicada para supervisar estas políticas.
Anthony Albanese tiene un mensaje claro para las empresas tecnológicas que codician el trabajo creativo australiano: no es gratis tomarlo.
El Primer Ministro esta semana prometió "la protección más fuerte posible" para escritores, artistas y músicos australianos, afirmando que equivaldría a "robo" si esos creadores perdieran el control de su trabajo o no recibieran pago cuando las empresas de IA lo alimentaran sus sistemas. Los modelos de IA, los motores de software que impulsan herramientas como ChatGPT, se entrenan con enormes cantidades de texto, imágenes, música y otro material creativo extraído de internet, frecuentemente sin que los creadores originales lo sepan o acuerden.
Para un novelista, un músico de sesión o un diseñador gráfico, la preocupación es concreta: una empresa de IA podría copiar toda su obra, entrenar un producto con ella y vender ese producto en competencia directa con usted, todo sin pagar un centavo.
El gobierno de Albanese dice que eso no se permitirá en Australia.
¿Qué significa esto para los australianos ordinarios?
Para los creadores, significa que el gobierno tiene la intención de darles una voz legal sobre si su trabajo puede usarse para entrenar IA, y un derecho al pago si se usa. Los detalles de exactamente cómo funcionará ese derecho en la práctica aún no se han publicado, así que los artistas deben estar atentos a la legislación formal cuando llegue.
Para todos los demás, la historia inmediata más importante puede ser los centros de datos.
Los centros de datos son edificios enormes del tamaño de almacenes repletos de miles de computadoras que las empresas de IA necesitan para ejecutar sus servicios. Consumen cantidades asombrosas de electricidad y agua para enfriamiento, y se están construyendo rápidamente en todo el mundo, incluida Australia.
El gobierno de Albanese ahora establecerá normas estrictas para estas instalaciones. No pueden colocarse en terrenos que de otro modo podrían albergar nuevas viviendas. Deben cumplir con límites sobre cuánta energía y agua consumen. Y críticamente, no deben elevar las facturas de electricidad para hogares y negocios.
Esos dos últimos puntos importan porque los centros de datos de IA se encuentran entre los edificios que más energía consumen jamás construidos. Una única instalación grande puede consumir tanta energía como una pequeña ciudad. Si suficientes de ellas se conectan a la red eléctrica de un país sin controles, los precios para los consumidores pueden aumentar.
El gobierno también está creando una nueva oficina nacional de IA para coordinar estas políticas y supervisar cómo se desarrolla la IA en Australia.
Las empresas tecnológicas esperaban que Australia permitiera un amplio acceso a datos locales y terrenos locales. Esa puerta ahora parece cerrada. El planteamiento de Albanese fue inequívoco: el trabajo creativo pertenece a sus creadores, y el crecimiento de infraestructura no debe ser a costa del público.



